¿Por qué nos importa el debate presidencial?

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Polétika RD

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El miércoles 24 de abril de 2024 será una fecha histórica para República Dominicana. En especial, porque representa un gran paso en su camino hacia una democracia plena. Dos horas de corrido, de 8:00 pm a 10:00 pm.

Con Luis Abinader, actual presidente y representante del Partido Revolucionario Moderno.

Leonel Fernández, mandatario por tres ocasiones y líder de la Fuerza del Pueblo.  

Abel Martínez, expresidente de la Cámara de Diputados y actual alcalde de Santiago, por el Partido de la Liberación Dominicana.

En medio de tanta desinformación y de la ausencia de un discurso fundamentado en ideas y propuestas realizables. Este debate será una fuente primaria donde cada votante podrá analizar lo que plantean estos candidatos, así como para observar cómo reaccionan entre sí.

Al evaluar a los distintos candidatos, Elvin Calcaño, politólogo y consultor latinoamericanista, considera que la principal fortaleza de Luis radica en la alta valoración ciudadana que tiene. Leonel, “al tener una tasa de rechazo importante según encuestas, podría generar efecto rebote en buena parte de lo que diga”. Y Abel, “al estar de acuerdo con los sondeos lejos de tener posibilidades, tendrá más margen de arriesgar”. 

Calcaño considera que en términos de capacidad de conceptualizar Leonel sería favorito. Aunque, adivierte que en las audiencias de hoy eso no es tan definitivo. “Los debates pocas veces definen elecciones” explica el experto. 

¿A debatir?

Tanto Luis Abinader, como Abel Martínez anunciaron su participación en el debate mediante vídeos en redes sociales. Leonel Fernández hizo lo propio, aunque su mensaje original fue durante una alocución presencial en un evento de su partido.

De acuerdo a Fernández, desde el inicio de su carrera por la presidencia, en 1996, planteó que se introdujera la cultura del debate, “pero me dejaron la silla vacía”, dijo. Durante su discurso, aseguró que «este debate es historia e importante, porque será el debate de la verdad contra las mentiras».

Mientras que Martínez refirió que desde noviembre del año pasado comunicó que estaba dispuesto a debatir. Además, refirió que se debería incluir a cada representante de todos los partidos que apuestan a ocupar la silla presidencial.

Uno de los aspectos más criticados por distintos sectores partidarios y de la sociedad civil es la exclusión de quienes se postulan con partidos minoritarios: Miguel Vargas Maldonado (Partido de la Revolución Dominicana); Virginia Antares (Opción Democrática); Carlos Peña (Generación de Servidores); María Teresa Cabrera (Frrente Amplio); Roque Espaillat (Partido Esperanza Demócratica) y Fulgencio Severino (Patria para Todos).

ANJE solo invita a participar en los distintos debates a “los candidatos de los partidos, cuyos resultados electorales como partido a nivel presidencial en el 2020, hayan superado el 5.0% de los votos válidos obtenidos”. Tal y como señalan en su sitio web, esto responde a una regla aplicada según las mejores prácticas internacionales adquiridas como parte de la Red Internacional de Organizadores de Debates.

Un chin de pasado

Cuando se habla de debate, no puede quedarse atrás el que tuvo lugar en Estados Unidos, el 26 de septiembre de 1960, por la radio y la cadena de televisión CBS: John F. Kennedy (Partido Demócrata), y Richard Nixon (Partido Republicano). 

Ese día cambió la televisión, pero sobre todo la comunicación política. Kennedy se presentó ante las cámaras más sereno y jovial. Nixon sudoroso y serio. Aunque los oyentes de radio dieron por ganador a Nixon, “la imagen de Kennedy a través de la cadena CBS fue fundamental para su posterior victoria en las elecciones”.

Aunque no es muy arraigada la cultura de debate en nuestro país, uno célebre, aunque uno de sus protagonistas no era candidato presidencial, fue el que tuvo lugar entre el sacerdote Láutico García y el profesor Juan Bosch. “Cuentan que se extendió hasta la madrugada. Y aunque las opiniones estaban divididas, mayoritariamente se asumió que lo había ganado Bosch, quien, además de aprovechar el escenario para contrarrestar la campaña aquella, obtuvo un triunfo aplastante en las elecciones celebradas dos días después”, escribe el comunicador Néstor Estevez para Acento.

Para Calcaño, que en el caso dominicano los candidatos presidenciales vayan a debates implica colocar el proceso electoral fuera de la lógica del dinero y las maquinarias clientelares; al menos parcialmente. “Creando de a poco la cultura de elegir con base en ideas, ideologías y propuestas”. 

Tres claves para los debates actuales:

  1. Hablar en titulares.
  2. Segmentar por grandes audiencias.
  3. Tener equipos que repliquen lo dicho en tiempo real en redes para generar conversación digital. 

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