¿Cómo quedarse en casa cuando tu hogar no tiene las condiciones?

Autor

Indhira Suero
Periodista cultural, columnista, locutora, analista de prensa y docente universitaria. Becaria Fulbright, con investigaciones sobre medios afroamericanos y nuevas tecnologías. También se desempeña como embajadora de SembraMedia en República Dominicana.

Resumen:

 

  • Se debe analizar lo que representa la pandemia frente a las desigualdades existentes en sociedades como las latinoamericanas. 
  • La concentración del poder genera grandes inequidades.
  • Los barrios dominicanos viven en incertidumbre. La pandemia de coronavirus agrega más peso a un futuro incierto.

 

Categoría: En detalle

Tema: Vivienda y hábitat

La política influye en la mayoría de las áreas de la vida. Por esa razón —en especial por ser el 2020 un año decisivo para la República Dominicana— quienes aspiran a dirigir la nación deben analizar las implicaciones que tiene una pandemia como la de coronavirus. Por igual, en la forma en cómo pensamos la salud, la distribución del territorio y el ejercicio de la política.

Según Gonzalo Basile, coordinador regional del GT Salud Internacional CLACSO y del programa de Salud Internacional de FLACSO República Dominicana, un 80% de la población latinoamericana y caribeña sobrevive en ciudades y en contextos urbanos trazados por la desigualdad. También, el hacinamiento contribuye a que se duplique la mortalidad o letalidad de una enfermedad.

Aunque se debe poner atención en la salud, también hay que analizar lo que representa la pandemia frente a las desigualdades que acompañan a nuestras sociedades. En Latinoamérica, la desigualdad se evidencia de muchas formas, una de ellas en el acceso a la ciudad y a un hogar decente.

Mientras que para el doctor Jaime Breilh, rector de la Universidad Andina Simón Bolívar, este tipo de crisis desnuda la fractura campo-ciudad y pone al descubierto los diferentes elementos de la sociedad del capitalismo. Para el experto, la concentración del poder es discriminatoria y genera grandes abismos sociales. Por eso, dice, para entender la pandemia se necesita analizar el contexto histórico que implica el siglo 21 y la acumulación de riquezas que se da por el capitalismo.

“Hay una expansión de territorios y ecosistemas mal sanos propensos a la reproducción de formas biológicas destructivas, dentro de las cuales están las formas virales que han ido apareciendo a lo largo del siglo 21”, refiere Breilh. Un ejemplo lo sería la gripe porcina, causada por el virus H1N1, que aunque no es el mismo tipo de pandemia que la de COVID-19. También está ligada a la pérdida de la destrucción de la estabilidad genética y a la aceleración de elementos de mutación y transformación genética.

El doctor advierte que no habremos hecho nada, si luego de esta situación no se trabaja para eliminar la “marcada desigualdad de arrogancia que mira hacia abajo a los pobres de la ruralidad o de la propia ciudad”.

Por otro lado, Jenny Torres, investigadora social en pobreza urbana, vivienda y políticas sociales y representante de Ciudad Alternativa, pone como ejemplo de desigualdad en la ciudad al barrio Domingo Savio, amenazado por el desalojo. Torres se hace la pregunta de cómo quedarse en casa, cuando se vive en medio de la desorganización, miseria y falta de servicios básicos.

La activista enumera una serie de desigualdades. La primera es sobre la que se encuentran las personas que viven en condición humana marginal y que, por ende, ven afectado su futuro y cómo imaginan el porvenir.

En lugares como Domingo Savio, las condiciones de vida ocasionan varios problemas. Uno de ellos, por ejemplo, la forma en que se distribuye el barrio. “Si fuéramos a delimitar qué es quedarse en casa, si llega la Policía y estoy en el callejón, estoy violando el toque de queda”.

Este sector, por ejemplo, se encuentra en la circunscripción 3, un área en la que hay 14 barrios considerados entre los más pobres del Distrito Nacional y con una densidad poblacional de 27.379 habitantes por kilómetro cuadrado. Muy diferente a la de la sección 1 en la que hay 7.672 habitantes por kilómetro cuadrado. La segunda desigualdad es ese “quédate en casa”, pero esto también se vuelve un gran reto cuando en un solo espacio viven varias familias. Esto indica un gran déficit en las estructura de las viviendas.

Una tercera vulnerabilidad, según Torres, sería la falta de servicios básicos. En especial el agua, necesaria para mantener la higiene que se necesita en estos momentos. En República Dominicana, apenas un 4% de población tiene agua dentro de la vivienda y un 19.5% tiene en su patio, pero no es agua corriente. Un 4% de los hogares en Domingo Savio no tiene inodoro y un 36% recibe menos de 16 horas de energía en el día.

La cuarta desigualdad es que los fenómenos hidrológicos, como vaguadas, huracanes e inundaciones afectan bastante a lugares en los que hay hacinamiento. Un ejemplo de esto lo representan el huracán George, y las tormentas Noel y Olga. Por último, Torres explica que un sector olvidado en medio de la crisis es el de las personas sin hogar, sobre las cuales hay pocos datos. En este grupo se encuentran también los inmigrantes haitianos indocumentados que no pueden acceder a las ayudas del gobierno.

 

 

Por estas razones, la activista demanda la implementación de un sistema nacional de vivienda desde la perspectiva de producción social del hábitat que supere la visión financiera e inmobiliaria del tema de vivienda y que entienda sus implicaciones.

Estos temas se trataron en el webinar sobre Coronavirus y desigualdades preexistentes: Ciudad y hábitat” realizado por GT Salud Internacional de CLACSO, en República Dominicana en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert y la plataforma Polétika. Link al video completo en Fes Caribe.

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